Discapacidad y victimización
En general, las noticias e informaciones sobre la discapacidad y victimización nos hablan que las personas con discapacidad son más propensas a la conducta violenta o se encuentran envueltas en situaciones violentas.
De hecho, suelen utilizarse algunas de estas situaciones para disminuir las penas ante delitos violentos. Y esto es utilizado por medios para aumentar el estigma de estas personas.
Sin embargo, pocas veces hablamos de los riesgos que implica tener una discapacidad de cara a ser vÃctima de conductas violentas.
Lo primero que debemos saber es que tener alguna discapacidad, incrementa el riesgo de victimización en 1,5 veces más.
Tipos de discapacidad
Según la OMS un 15% de la población mundial tiene alguna forma de discapacidad, ya sea temporal o permanente. Se cree que, gracias al envejecimiento progresivo de la población, estos datos serán cada vez mayores.
¿Qué tipo de discapacidades conocemos?
FÃsica: parálisis cerebral, distrofia muscular, hemiplejÃa, epilepsia, enfermedades crónicas, amputaciones, etc.
Intelectuales o cognitivas: retraso mental, trastornos del aprendizaje, retrasos del habla, etc.
Salud mental: patologÃas graves de salud mental que impiden el correcto desarrollo de la vida como el TEA, TDAH, depresión muy grave, algunas fobias, psicosis, etc.
Sensoriales: problemas de percepción visual o auditiva.
Todas estas pueden impedir la participación plena y efectiva de las personas en la sociedad, de la misma manera y en las mismas condiciones que el resto de personas sin discapacidad.
Evidentemente, hay grados diversos de discapacidad, que actúan como factor de riesgo para la vulnerabilidad a situaciones diversas de victimización interpersonal.
Tipos de victimizaciones más habituales
No todas las discapacidades harán vulnerable a la persona al mismo tipo de victimización; sin embargo, estas son las formas de victimización más comentadas por la comunidad cientÃfica.
Pública: como son las agresiones verbales, intimidaciones, robos, hurtos, amenazas, etc.
Por parte de cuidadores: abuso fÃsico y verbal, agresividad, abuso emocional, negligencias, abandono, etc.
Sexual: besos forzosos, asalto sexual, exhibicionismo, exposición sexual, abuso y agresión sexual, etc.
Indirecta o ser testigo de violencia: observar situaciones violentas diversas que ocurren en el contexto familiar o comunitario.
Electrónica: acoso por medios electrónicos, acoso sexual online, etc.
Por parte de iguales: bullying, abuso fÃsico, psicológico o sexual, violencia de pareja, etc.
incluso más que la población general, pudiéndose constituir más en una condición que un evento aislado por la cantidad de experiencias semejantes que viven (polivictimización).
Este tipo de situaciones son germen de trauma en las personas y pueden generar alteraciones diversas, entre ellas ansiedad, problemas de autoestima, de asertividad, ideación y conducta suicida, etc.
Debemos trabajar en la prevención de estas situaciones desde edades tempranas, brindando un buen soporte al entorno de la persona.
