¿Cómo desarrollar la asertividad?
Para poder saber cómo desarrollar la asertividad, primero debemos saber qué es y contextualizar las conductas asertivas.
Las personas actuamos de maneras diferentes según la situación; pero, generalmente, utilizamos formas coherentes con nuestro estilo. ¿Qué es esto de los estilos?
Existen 3 tipos de aptitudes sociales de autoafirmación: pasiva, agresiva y asertiva.
En la primera, la persona reprime emociones, necesidades y pensamientos, poniendo por delante los requerimientos del entorno. La segunda se caracteriza por el actuar avasallante, imponiendo los propios intereses. Ambas plantean respuestas cargadas de ansiedad y, generalmente, se las relaciona con baja autoestima.
Diversos teóricos han hablado y hecho referencia a distintos aspectos, pero actualmente existe consenso en que la asertividad hace referencia a la palabra latina “assertum”, que significa defender. Lo que nos hace suponer una postura intermedia a las anteriores, pero veámoslo en detenimiento.
¿Qué es la asertividad?
Es la capacidad de mantener una comunicación segura y eficiente. Implica expresar lo sentimos, pensamos, necesitamos y queremos de manera honesta y directa, en el momento preciso y de manera adecuada; haciendo valer nuestros derechos, pero respetando a quien tenemos delante.
Este concepto está estrechamente vinculado al de autoestima, ya que requiere aceptarse y valorarse, considerar que nuestros puntos de vista y emociones son igual de válidos que los de quienes nos rodean.
Para saber cómo desarrollar la asertividad, tenemos que conocer los factores que ayudan al correcto desarrollo y funcionamiento de la misma. Todos ellos son, como se podrá intuir al leerlos, entrenables y dinámicos en cierta medida.
El primero es una buena autoestima, no caer en críticas constantes y desmesuradas sobre quién somos y lo que valemos. Nuestra autoestima y autoconcepto se retroalimentan, a su vez, de las conductas asertivas.
Autocontrol, como su nombre indica, es la capacidad de tener el control sobre los pensamientos y acciones propios. Siendo especialmente importante mantenerlo en aquellas situaciones estresantes o en las que estamos bajo presión. Ser capaces de tener un cierto umbral de control permitirá gestionar nuestras necesidades y la manera en que las expresamos.
La capacidad que tenemos para identificar, distinguir y expresar las emociones propias, así como nuestras necesidades.
El sentido de independencia, muy vinculado también al de autoestima, nos propicia la percepción de poder expresarnos independientemente de quién tengamos delante.
Finalmente, pero no menos importante, las habilidades para resolver problemas, ya que las mismas nos permiten abordar las situaciones de las maneras más apropiadas, teniendo en consideración diversos factores personales y contextuales.
La asertividad puede ayudarnos a prevenir situaciones que acaben siendo un trauma interpersonal de diversas características y en diferentes momentos de nuestra vida.
Asimismo, ayuda a mejorar nuestras relaciones tanto las que tenemos con otras personas, como la que mantenemos con nosotros mismos.
Uno de los mejores indicadores que podemos tener de la asertividad es saber decir que no, así que te planteo la siguiente pregunta ¿sabes decir que no? Quizás va siendo hora, ¿no crees?
