Bullying, ¿qué es y qué consecuencias acarrea?

El bullying (o acoso escolar) es un grave problema presente, principalmente, en los entornos educativos. No es un problema de los últimos años, pero el acceso a internet ha favorecido a formas cibernéticas de este tipo de victimizaciones.

Bajo esta palabra encuadramos aquellas situaciones de violencia sistemática que se lleva a cabo entre pares, generalmente en un contexto escolar. Donde quienes ejercen la violencia se encuentran en una posición de superioridad respecto a quien la recibe, que no puede defenderse.

Algunos datos destacan que es una situación tan extendida que se dan situaciones de bullying en, aproximadamente, un tercio de los estudiantes. Observándose que, en los últimos años, han comenzado a darse casos cada vez más prematuros.

Muchas de las actitudes agresivas están normalizadas por la sociedad y quedan encubiertas dentro del campo de la competitividad. Competencia académica o deportiva, éxito social, etc.

Lamentablemente, un buen número de estas ocurren en un contexto de intolerancia a la diversidad. Siendo foco de estas conductas personas con diversidad funcional y/o síndromes genéticos/congénitos diversos.

¿Qué tipo de conductas, consideradas bullying, son las más habituales?

Violencia física como empujar, pegar, patear, robar cosas, romper el material escolar o la ropa, acoso sexual, etc.

Maltrato emocional y/o verbal, en forma de insultos, degradaciones, burlas, comentarios sobre la valía de la víctima, amenazas, chantajes, etc.

Psicosocial como mantener aislada a la persona, más allá de los intentos que esta haga por interactuar. Esta es la forma más habitual en chicas.

El cyberbullying recoge formas anteriores, como puede ser el acoso sexual, amenazas o chantajes, difundir rumores, aislar a la persona, pero en medios electrónicos. Teniendo un mayor alcance, dado que las agresiones pueden venir por parte de gente externa al centro educativo, pero también porque las personas que pueden verlo son más.

Estas situaciones se ven favorecidas por la necesidad de pertenencia de la persona víctima de estos malos tratos, que es aprovechado por quien (o quienes) los lleva a cabo para satisfacer su necesidad de control y dominación.

El papel preventivo, o de intervención temprana, de las instituciones educativas es clave para frenar el acoso.

Si bien, como otro tipo de eventos adversos, la variedad de consecuencias varía ampliamente, las más comunes que tiene este tipo de conductas son:

Alteración en la percepción de uno mismo, observándose baja autoestima y autoconcepto.

Desconfianza social, que lleva a la víctima al aislamiento incluso fuera del entorno en que se da el acoso. Se observa falta de motivación para interactuar con personas, sin importar el comportamiento de estas con la persona.

Problemas en el desempeño académico, fomentados por la falta de motivación e interés en aprender. Que puede verse agravado si el motivo del acoso son dificultades preexistentes.

Promueve estados de ansiedad y depresión, pudiendo llegarse a la ideación y conducta suicida (siendo una de las primeras causas que lo motivan).

Como hemos podido observar en post anteriores, muchas personas pueden sobrellevar este tipo de situaciones sin mayores dificultades, e incluso obtener aprendizajes y herramientas de circunstancias como esta.

Dado que algunos estudios demuestran que existe un bajo nivel de inteligencia emocional en personas que vivieron estas situaciones, es importante realizar un trabajo en este campo. Favoreciendo la autoestima, tolerancia a la frustración, herramientas de afrontamiento, etc.

Consulta las fuentes

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