Ideación y conducta suicida

La muerte forma parte de la vida, algunas personas mueren por enfermedades, otras por accidentes, otras sin motivos aparentes, y otras porque deciden poner fin a su vida. En consulta, es muy importante valorar la ideación y conducta suicida, pero también debemos prestar atención en las señales de aquellos que no consultan a un profesional.

Cerca de 800.000 personas deciden quitarse la vida cada año a nivel mundial, considerándose un importante problema de salud pública. Según los últimos informes, cada 40 segundos se produce una muerte por esta causa. Siendo la 2da causa de muerte en jóvenes entre 15 y 29 años.

Por cada suicidio consumado, tenemos muchas más tentativas e ideaciones. Como si de la estructura de iceberg se tratase.

 

Factores de riesgo nos ayudan a encender las alertas, pero ninguno por sí solo explica la conducta suicida.

Tener un diagnóstico de patología mental, especialmente trastornos afectivos, de control de impulsos, etc. El consumo de alcohol es uno de los principales puntos a tener en cuenta, ya que puede desinhibir la conducta.

Estar pasando por situaciones de crisis que alteran la capacidad para resolver conflictos, como puede ser rupturas amorosas, enfermedades crónicas, problemas financieros.

Haber vivido experiencias adversas como situaciones traumáticas especialmente violentas (desastres, violencia, abusos, pérdidas), junto con la sensación de aislamiento también son un buen indicador de riesgo.

Formar parte de una comunidad objeto de discriminación como migrantes o refugiados, pueblos originarios, colectivo LGTBIQ, reclusos.

El principal factor de riesgo son los intentos previos, cuanto mayor historial tenga una persona de conductas fallidas e ideación, mayores serán las probabilidades que, finalmente, lo consiga.

A su vez, el conocido el efecto Werther o copycat explica otro factor de riesgo, vinculado al conocimiento de noticias explícitas relacionadas con un suicidio. Se lo conoce con este nombre gracias a una novela de 1774 que, tras su publicación, fue seguida de una ola de suicidios imitando la modalidad del protagonista.

Otros estudios han demostrado efectos semejantes con las noticias en medios de comunicación. Por eso, algunos países, prohíben este tipo de titulares explícitos.

 

Los recursos que se utilizan son muchos y muy diversos, y juegan un papel dentro del proceso psicológico que lleva a la persona a quitarse la vida. Es muy importante valorarlo para adoptar las medidas de prevención oportunas. Porque sí, son prevenibles. ¿Cómo?

Controlando el acceso y disponibilidad de diversos métodos lesivos, o que podrían propiciar la conducta (como el alcohol).

Realizando una correcta profilaxis con la información que aportan los medios de comunicación, escuelas, personal sanitario, etc. Incluyendo foros y chats sobre esta temática.

Agilizando las intervenciones en salud mental, para garantizar una identificación temprana y atención a las personas con algunos de los factores de riesgo antes mencionados.

Formando a los profesionales para evaluar y gestionar conductas suicidas. Así como implementando planes de seguimiento y atención para personas que intentaron suicidarse a nivel comunitario.

Como se puede observar, este tema requiere de intervenciones que aborden distintos aspectos de la persona con ideación y conducta suicida. Pero, sobre todo, requiere que este tema deje de ser tabú, que pueda hablarse abiertamente para poder actuar a tiempo.

Si necesitas ayuda, cuenta conmigo. Hablemos.

Consulta las fuentes

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