Prevención del grooming online
Hace unos días la iniciativa global #ENDviolence publicó un vídeo muy ilustrativo sobre los riesgos en internet vinculados al acoso sexual, con cifras que son francamente preocupantes.
Esto ha motivado la realización de esta entrada sobre la prevención del grooming online, para evitar predadores en las redes sociales, especialmente a los pedófilos.
¿Qué entendemos por predadores?
No hay un perfil determinado que nos permita distinguir a estas personas, pero buscan la captación de contenido sexual o potencialmente sexual ya sea para satisfacción propia o para su divulgación en redes de pornografía infantil.
Otra práctica de los predadores es la búsqueda de adolescentes para concretar una cita. Para ello adaptan una identidad falsa que brinda seguridad a la otra parte.
Pueden ser personas adultas o menores de 18 años. Algunas de estas, sienten atracción sexual hacia niños, niñas y adolescentes (pedofilia).
Si bien suelen ser más hombres que mujeres quienes realizan este tipo de prácticas, ambos sexos están representados en las estadísticas internacionales.
¿Cómo se alimenta desde internet?
Internet es un campo enorme, que tiene su lado bueno y el no tan bueno.
Hay una pequeña parte que es pública y a la que podemos acceder las personas usuarias, es todo el contenido que está indexado y, por tanto, podemos buscarlo y visualizarlo. Lo usamos para aprender, comunicarnos, etc.
Después tenemos la internet profunda, donde están aquellos datos menos visibles, que contienen elementos de seguridad. En este nivel, podemos identificar los IP de los usuarios, por ejemplo. Pese a que tiene un nivel de seguridad extra, los usuarios son identificables.
Sin embargo, hay una internet que va más allá. En donde los contenidos son publicados y visualizados de manera anónima. Es en este nivel donde se publica contenido de tipo delictivo, como lo es la pornografía infantil.
En internet víctimas y predadores se encuentran, generando una gran oportunidad para la captación de imágenes, hacer que los niños, niñas y adolescentes visualicen contenido sexual explícito, se produzca el acoso e, incluso, el chantaje.
Algunas cifras de interés
Hasta el 2019, se registraron unos 5 billones de usuarios de dispositivos móviles. 4 billones de los mismos, son usuarios de internet. Encontrando que casi en la totalidad, 3.5 billones, hacen uso de redes sociales. Estos datos van incrementándose año a año.
Entre Enero de 2018 y el mismo mes de 2019 unos 367 millones de personas son nuevas usuarias de internet. De ellas, 1.8 millones son hombres con interés sexual en niños, niñas y adolescentes.
Otro dato importante, y que no debemos perder de vista, es que 1 de cada 3 usuarios de internet es menor de edad.
Según algunos estudios, uno de cada cinco jóvenes recibe alguna solicitud sexual vía internet al año. Tanto chicos como chicas son víctimas de este tipo de situaciones, cambiando los porcentajes de incidencia dependiendo del grupo etario que valoremos.
Acciones preventivas
Las acciones para prevenir este tipo de situaciones son muchas y muy diversas. Dependerán de la edad de los peques a los que queramos proteger, pero también del tipo de exposición que vivan.
Recordemos que prevenir este tipo de situaciones, es prevenir la exposición al trauma y, por tanto, a sus consecuencias.
Ante todo, debemos entender que cuando subimos una foto a cualquier red social (Instagram, Facebook, TikTok, WhatsApp, etc.) esta deja de pertenecernos, y comienza a ser parte del mundo digital. Esto implica que cualquier predador puede tener acceso a ella.
Todas las recomendaciones que vienen a continuación no buscan culpabilizarnos por el uso que damos a nuestras imágenes, sino que buscan advertir de la utilidad que un predador puede dar.
Recurrir a la privacidad de las cuentas en redes sociales y chats. Suena algo obvio, pero no todo el mundo tiene sus cuentas personales en privado, o no se preocupan por controlar de manera periódica las políticas de privacidad y que se mantenga la configuración que habíamos establecido.
Evitar los hashtags (#) en las fotos en las que salen niños, niñas y/o adolescentes. Estos han sido creados para conectar a las personas con intereses semejantes; por lo tanto, aunque tengas privada la cuenta, las fotos que los tienen como pie de foto pueden ser visualizadas por personas que utilicen esos términos de búsqueda.
No subir material gráfico (fotos o vídeos) con desnudos parciales o totales. Las fotos tiernas en la ducha, cambiándose para ir a la comida familiar y demás pueden ser carne de cañón para una persona pedófila.
Es recomendable que también evitemos subir material en donde los vestimos de “pequeños adultos”, pensemos que quien se recrea con ellas tiene una distorsión cognitiva que podría activarse con este tipo de material. En caso de adolescentes, es mejor controlar no sólo la ropa sino también las poses.
Reducir las fotos en las que se enseñe cuerpo entero y cara; cuanto menor sea la exposición de los más pequeños, mejor. Recordemos que el derecho a la intimidad no solo rige para los adultos, sino también para los niños, niñas y adolescentes.
Cuando decidimos que nuestros peques tengan acceso a dispositivos con conexión a internet y redes sociales, es importante hacer una labor previa de concientización y psicoeducación. Los controles parentales de poco sirven si nosotros no les enseñamos a un uso seguro de internet. Hablar de estos temas desde la educación y no la punición favorecerá que, ante situaciones de riesgo, recurran a nosotros.
Realizar un control periódico de sus medios digitales, el tipo de contenido que publican, interacciones, etc. puede ayudarnos a aproximarnos a su realidad digital y emplear acciones tempranas cuando vemos que incurren en conductas que comportan cierto riesgo.
Reducir el tiempo de exposición a internet, determinando un periodo máximo de utilización de medios electrónicos y/o de internet. Evidentemente esto requiere de la puesta en práctica, por parte de los adultos, de auto-restricciones que sirvan de ejemplo para los más jóvenes y la búsqueda de actividades complementarias.
Me atajo antes que me digan “bueno, pero si tenemos la cuenta privada…”. Lamento decirlo, pero la pedofilia no entiende de relaciones de proximidad con la familia y/o nuestros peques.
De hecho, un buen número de los abusos sexuales infantiles ocurren dentro del ámbito de ellos, en manos de personas cuidadoras (familiares, educadores, etc.).
¿Aplicabas algunas de estas recomendaciones con anterioridad? Si quieres saber cómo hablar de estas cosas en casa, contacta conmigo y buscamos soluciones que nos ayuden a prevenir.
