Victimización infantil y relaciones de pareja
En ocasiones, observamos que nuestras parejas (o intentos de…) comparten ciertas similitudes en cómo se desarrolla la relación, o vemos que nos cuesta conseguir alguien con quien estar a gusto. ¿PodrÃa la victimización infantil explicar algunas dificultades en las relaciones de pareja?
Hace un tiempo hablé de qué era el trauma y cuáles eran las consecuencias que la investigación han encontrado como más prevalentes.
Pero bien, qué efecto puede tener todo eso cuando hablamos de relaciones de pareja. Para poder responder a ello tenemos que saber:
1) Qué entendemos por trauma interpersonal temprano
2) Qué tipo de consecuencias son más habituales en este tipo de trauma
Trauma interpersonal temprano
Constituyen lo que entendemos como el trauma interpersonal temprano, o victimización en la infancia, todas aquellas situaciones disruptivas que atentan contra la integridad fÃsica y/o psÃquica de la persona que las vive.
Algunos ejemplos de este tipo de experiencias son el abuso sexual infantil, el maltrato fÃsico y/o psicológico, las negligencias (faltar al deber de cuidado), el acoso escolar (más conocido como bullying), la exposición a la violencia, etc.
Entendemos que todas estas acciones, y otras, son llevadas a cabo por parte de otra(s) persona(s). Que pueden ser coetáneos (compañeros de estudios, amigos, hermanos, primos, etc.), adultos de confianza o conocidos (familiares, profesores, entrenadores, etc.), desconocidos, cuidadores, etc.
Consecuencias habituales
Este tipo de situaciones puede despertar consecuencias a corto plazo o inmediatas, o a largo plazo y aparecer dos años después de haber ocurrido el evento o, incluso, en la edad adulta.
PodrÃamos decir que se presentan en diversos ámbitos de la persona, como el emocional o de salud mental (trastorno del estado de ánimo, ansiedad, trastorno de personalidad, TEPT, etc.), el de las relaciones interpersonales (aislamiento, vÃnculos inseguros, etc.), en la salud fÃsica (mayores consultas, dolor crónico, enfermedades infecto-contagiosas, etc.), y un largo etcétera que abarca a todos los dominios vitales de la persona.
También, como vimos en otros artÃculos, las personas pueden salir fortalecidas de estas situaciones, o atravesarlo sin mayores complicaciones.
Victimización infantil y relaciones de pareja
En el ámbito de la pareja, ¿qué pueden generar estas consecuencias de la victimización en la infancia? Recogemos aquà algunas opciones.
Las personas que viven situaciones de trauma interpersonal temprano pueden tener problemas de confianza en el mundo que los circunda e, incluso, hacia ellas mismas. Esta desconfianza no se ve, necesariamente, como desconfianza a la lealtad de la otra parte (celos); sino que puede observarse como un problema para adentrarse en la relación e involucrarse emocionalmente por miedo.
Problemas en las relaciones sexuales, sobre todo en aquellas personas que han vivido situaciones de abuso sexual en la infancia. Pueden darse dolores abdominales y falta de disfrute en el coito, algunas mujeres siguen adelante con ello, pero sin poder disfrutarlo y sintiendo muchÃsimo dolor durante la penetración. Lamentablemente, poco se sabe sobre este aspecto en población masculina.
La baja autoestima, asà como diversas dificultades a nivel emocional o de personalidad, pueden propiciar relaciones que impliquen un nivel de riesgo de violencia (ejercida o recibida) o de conductas de riesgo como el consumo abusivo de sustancias y/o alcohol, las autolesiones, en la salud sexual, etc.
También se ha observado que aumenta el riesgo de entablar relaciones de pareja inestables, de poca duración o intermitentes, con una valoración negativa de las mismas.
Quiero aclarar que estas caracterÃsticas (exceptuando el dolor al momento del coito) son válidas en parejas de cualquier Ãndole y en personas de cualquier género. Y también que no tienen por qué ocurrir estas cosas o, que si ocurren, no necesariamente sean por este motivo.
Entiendo que estos datos puedan ser abrumadores, pero es importante tener esta información para emplear métodos de prevención con los más jóvenes, o poner en funcionamiento mecanismos que nos ayuden a sanar nuestro pasado para no entorpecer nuestro futuro.
