Obesidad y trauma

Hace un tiempo hablé de las consecuencias del trauma, y una de las primeras que cité estaba relacionado con la alimentación. La relación entre obesidad y trauma ha sido estudiada y aquí te explico un poco qué se ha encontrado.

Datos y cifras de obesidad

Sobrepeso y obesidad son una acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, que puede ser perjudicial para la salud. Que una persona encaje en estos supuestos depende, principalmente, de su índice de masa corporal (IMC).

A nivel de datos estadísticos, la obesidad alcanza el nivel suficiente para ser considerada epidemia.

En el año 2016, más de 1900 millones de personas adultas tenían sobrepeso, y más de 650 millones tenían obesidad. Muriendo 2,8 millones de personas cada año por esta causa.

Durante el mismo año, se determinó que 41 millones de niños y niñas menores de 5 años tenían sobrepeso. Lo que aumenta el riesgo de enfermedades diversas y de muerte prematura.

La relación entre la obesidad y trauma

Los estudios han demostrado que las experiencias de victimización infantil (especialmente el abuso sexual y emocional, o el bullying) están asociados a un incremento de entre el 28% y 45% de tener obesidad en la edad adulta. Resultados semejantes se han encontrado en relación a las negligencias (faltar al deber de cuidado y protección).

Sin embargo, algunos estudios indican que no haría falta esperar a la edad adulta para que esta consecuencia se evidencie, pudiendo observarla dentro de la infancia y adolescencia.

Algunos estudios parecerían indicar que las situaciones traumáticas durante la infancia interfieren con el correcto desarrollo neuroendocrino y el funcionamiento del metabolismo, lo que contribuiría a la obesidad.

Otros estudios explican que la sintomatología propia del TEPT (trastorno de estrés postraumático) contribuiría a un aumento de peso, habiéndose encontrado esta relación en estudios que medían el IMC en niños, niñas y adolescentes con este diagnóstico. La sintomatología ansioso-depresiva también se ha observado en personas con obesidad.

 

Estas asociaciones se generaron también en el entorno adulto; por ejemplo, en casos de mujeres y hombres veteranos de guerra, independientemente de la presencia de TEPT.

 

Otros estudios remarcan que la victimización no solo puede ser un factor de riesgo para la obesidad, sino que también puede ser consecuencia de la misma. Como puede ocurrir, por ejemplo, en casos de bullying donde los acosadores se sirven de las características físicas de la víctima para llevar adelante su acoso.

¿Cómo prevenir y tratar?

A continuación propongo algunas de las alternativas que quedan recogidas en los estudios y que se desprenden de todo lo que se comenta líneas arriba.

Hábitos de vida saludables, como hacer ejercicio físico de manera regular o llevar adelante una alimentación equilibrada y balanceada.

Educar a la población infanto-juvenil sobre los riesgos de vivir con obesidad, incorporando hábitos de vida saludable y fomentándolos con políticas públicas en las que ningún niño, niña o adolescente tenga que comer ultraprocesados o demás productos poco saludables.

Establecer una red de apoyo y contención.

Trabajar las emociones que nos puedan estar motivando a comer más o de maneras poco saludables.

Tratar las situaciones traumáticas o potencialmente traumáticas desde que ocurren, para evitar las consecuencias futuras y el establecimiento de mecanismos de resolución de conflictos poco adecuados.

Proporcionar comunicación segura, no normativa. Esto permitirá a los más pequeños explicar sus miedos y vivencias, lo que nos ayudará a prevenir situaciones de victimización o, como mínimo, intervenir prontamente.

No siempre vamos a poder evitar la victimización infantil, pero siempre podremos prevenir sus consecuencias. Prevengamos la obesidad y todas las consecuencias que acarrea.

¿Crees que puedo ayudarte?

Consulta las fuentes

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Gorrell, S., Mahoney, C.T., Lent, M., Campbell, L.K., Wood, G.C., y Still, C. (2019). Interpersonal abuse and long-term outcomes following bariatric surgery. Obesity Surgery.

Jeevanandam, M., Young, D.H., y Schiller, W.R. (1991). Obesity and the metabolic response to severe multiple trauma in man. Journal of Clinic Investigation, 87, 262-269.

Mason, S. M., Bryn Austin, S., Bakalar, J. L., Boynton-Jarrett, R., Field, A. E., Gooding, H. C., Holsen, L. M., Jackson, B., Neumark-Sztainer, D., Sanchez, M., Sogg, S., Tanofsky-Kraff, M., y Rich-Edwards, J. W. (2016). Child Maltreatment’s Heavy Toll: The Need for Trauma-Informed Obesity Prevention. American Journal of Preventive Medicine, 50(5), 646–649.

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Pandey, N., Ashfaq, S.N., Dauterivelll, E.W., MacCarthy, A.A., y Copeland, L.A. (2018). Militari sexual trauma and obesity among wome veterans. Journal of Women’s Health, 27(3).

Salwen, J.K., Hymowitz, G.F., Vivian, D., y O’Leary, K.D. (2014). Childhood abuse, adult interpersonal abuse, and depression in individuals with extreme obesity. Child Abuse & Neglect, 38, 425-433.

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