Las habilidades sociales
Las habilidades (o competencias sociales) son un conjunto de conductas (verbales o no verbales) que permiten al individuo desarrollarse tanto a nivel individual como interpersonal, expresando sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de manera adecuada a la situación.
Algunas de las conductas en que observamos estas habilidades son:
Mantener contacto visual con las personas mientras se desarrolla una conversación y asegurarse que el resto de personas observan lo mismo que nosotros.
Dar y recibir cumplidos, las gracias o disculpas.
Compartir elementos (comida, juegos, etc.), pedir favores o permiso, ayudar, etc.
Uno de los primeros entornos en los que se desarrollan estas habilidades es la familia, como núcleo primario de aprendizajes. Es importante favorecer la inclusión social, ya que ayuda a prevenir riesgos psicosociales diversos.
Tiene una alta influencia sobre la autoestima, roles sociales, autorregulación, el rendimiento académico, tolerancia al stress y frustración, gestión de conflictos, etc.
Su utilidad no se ciñe a las etapas de desarrollo, sino también a lo largo de la vida adulta, ya que favorecen la adquisición de normas sociales.
Estos son algunos de los aspectos que integran el concepto de habilidades sociales.
La asertividad permite llevar adelante conductas prosociales para la resolución de situaciones que pueden comportar cierta tensión o, incluso, conflicto.
Sociabilidad positiva, basada en la participación en actividades, la capacidad para pedir ayuda (u ofrecerla), comunicarse con quienes nos rodean, compartir, etc.
El desarrollo de la empatÃa permite ser consciente de los estados emocionales y cognitivos de las personas que tenemos delante y comprenderlo, permitiéndonos un acercamiento a su posición. Esto favorece las interacciones sociales y la reciprocidad de las mismas.
Expresividad emocional y responsibidad afectiva, permite discernir entre las emociones propias y expresarlas; asà como las de los demás. Favoreciendo el afrontamiento a emociones displacenteras.
Un punto fundamental es la adecuación social, que hace referencia a la capacidad de actuar según lo esperable en relación al contexto y momento en que estamos.
Las experiencias de apego en la primera infancia, ya que las mismas brindan una base de confianza/desconfianza sobre nosotros y nuestro entorno.
Algunos problemas de salud mental tienen dificultades en habilidades sociales, como podrÃa ser el Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), el TDAH, psicopatÃa, sociopatÃa, etc.
Vale aclarar que no todos las dificultades en este campo son indicadores de patologÃas como las antes mencionadas, pero sà que a largo plazo, están relacionadas con la ansiedad y/o depresión, alteraciones conductuales (incluyendo la conducta antisocial), enfermedades cardiovasculares, abuso de sustancias, etc.
Teniendo en cuenta estas posibles consecuencias futuras, es que se propone el trabajo y la intervención para el desarrollo de habilidades sociales desde la infancia. No solo de manera directa con los niños, niñas y adolescentes, sino también con sus cuidadores favoreciendo la parentalidad positiva.
Sin embargo, los adultos también podemos trabajar en ellas y beneficiarnos de cambios en otros dominios personales y sociales.
