Gaslighting
¿Alguna vez escuchaste hablar del gaslighting? ¿sabes lo que es?
Gaslighting es un término utilizado para denominar a un tipo de abuso psicológico, una manipulación, que pone a la persona que lo vive en lugar de “loca”.
En este tipo de situaciones, quien manipula busca convencer a su víctima que sus pensamientos, percepciones o creencias son erróneas.
Tradicionalmente, este término estuvo referido a las relaciones de pareja; donde se utilizaba esta manipulación con base en estereotipos de género y desigualdades estructurales en esta área.
Sin embargo, actualmente se reconoce que esta situación es observable en distintos ámbitos sociales, en donde los estereotipos de género, sexuales, desigualdades sociales o raciales diversas toman el protagonismo.
Las personas que viven situaciones semejantes sienten confusión, como si todo fuese surrealista, como si no supiesen lo que están viviendo e, incluso, como si fuese una invención o exageración de la víctima.
Ámbitos en donde es frecuente encontrarse con el gaslighting
En las situaciones de violencia de pareja se puede ver que quien perpetra el maltrato desestima las críticas de quien lo recibe. Demorando el pedido de ayuda de la víctima.
En el ámbito escolar, es común observar que las personas que acosan a la víctima justifican sus acciones con un “era una broma”. Esto propicia la sensación de exageración o alteración perceptiva.
Los entornos laborales también pueden favorecer situaciones de este tipo, sobre todo en formato de humillaciones o desprestigio profesional.
Con las personas transgénero también ocurren cosas semejantes. Y este tipo de situaciones las viven tanto por parte de la sociedad como de sus propios allegados.
Consecuencias del gaslighting
Este tipo de situaciones afecta a quienes lo viven en diversas áreas de la vida, como lo son:
- Sentido de realidad: la persona que lo vive no confía en sus propias percepciones y experiencias.
- Autonomía: se ve afectada, dependiendo constantemente de las impresiones ajenas para actividades y decisiones cotidianas. La persona no sabe resolver problemas por sí misma. Esto está motivado, principalmente, por el quiebre en la autoestima de la persona.
- Movilidad: no permite que la persona pueda realizar cambios en su situación, porque la manipulación le permite creerlo.
- Identidad contemplando la autoestima y autoconcepto: la autoestima queda completamente dañada, ya que se tiene la sensación de poca valía propiciada por un autoconcepto dañado, generalmente patologizado, siendo el impuesto por quien manipula.
- Apoyo social: quienes lo viven suelen quedar alejadas de los círculos sociales seguros. Esto es especialmente importante, porque las víctimas tardan más en pedir ayuda.
Algunas víctimas de este tipo de situaciones también tienden a pensar en el suicidio, o a ejecutar acciones tendientes a ello.
Frases que alertan
Si alguna vez te dicen cosas semejantes a estas, presta atención, puede que la dinámica vaya en el sentido de este post.
“¿Y qué les vas a explicar, que me paso el día cuidándote y con preocupación porque estés bien…?”
“No estás bien, mira lo que me dices cuando yo quiero lo mejor para ti”
“Tienes la piel demasiado fina”
“Hazte ver, está claro que necesitas ayuda”
“No te lo tomes tan mal, es una broma”
“¿Seguro te pasó eso? ¿No lo habrás malinterpretado?”
“¿No estarás exagerando?”
“Estás fatal de la cabeza”
“Es normal que no puedas con esto, es demasiado para alguien como tú”
“Seguro que es uno de tus caprichos pasajeros, ya se te pasará”
