¿Cuándo ir al psicólogo?

Como comentaba en el post de salud mental, recibir asistencia psicológica suele estar mal visto. Estigmatizado. Así que veamos en cuándo ir al psicólogo está más que justificado:

Sientes que las cosas no te están yendo bien, has perdido la capacidad de disfrutar y proyectar.

Notas dentro tuyo un torbellino de emociones, pensamientos, sensaciones que hacen que sientas que todo te desborde.

Estás pasando por una crisis vital, en la que no sabes cómo continuar con tu vida, si haces lo que te apetece. Sientes que tienes que cambiar algo, pero no el qué.

Has pasado por una situación adversa en tu vida, que de tanto en tanto aparece y que interfiere en tu rutina habitual.

Quieres aprender a gestionar situaciones de una mejor manera, para seguir progresando en tu vida personal y/o profesional.

Acabas de pasar por una ruptura, o te planteas una, y sientes que no estás pensando las cosas con la claridad que requieren. O, incluso, te da miedo equivocarte.

Alguien muy cercano ha fallecido y sientes que no puedes levantar cabeza luego de la pérdida.

Tu vida tiene una alta demanda externa y requiere que estés a tope todo el tiempo, así quieres una vía de escape que te permita seguir dándolo todo.

Crees que te iría bien hablar con alguien, que te brinde puntos de vista objetivos sobre tu vida y tu persona, y que te ayude a plantearte cambios.

Tú o alguien cercano ha recibido un diagnóstico médico que implica cambios vitales o que implican cierta gravedad, y necesitas ayuda para superarlo y/o afrontar la situación lo mejor posible.

Algún peque de casa tiene algunas dificultades para hacer amigos, o para concentrarse; puede que no pare quieto, o que le interesen cosas que al resto de niños no. En este caso, la consulta puede ser por ellos, para ayudar a que mejoren sus habilidades, o por nosotros para que sepamos sobrellevarlo y brindarle herramientas.

Te planteas traer una vida al mundo, pero está siendo difícil o se han planteado complicaciones que no esperabas. O, también, has decidido empezar un proceso que demanda mucho a nivel emocional.

Se te hace difícil decir que no, pedir ayuda, ponerte en un primer plano, pero crees que ya va siendo hora de hacerlo.

Creo que podría continuar hasta la eternidad, porque ir a un psicólogo no requiere de una prescripción determinada, no es necesario encontrarnos mal o tener síntomas que nos incapaciten para el día a día.

Con la pandemia del SARS-CoV-2 hemos aprendido que podemos ser asintomáticos y aún así contagiar. Eso motiva acciones concretas de prevención, aunque nos encontremos bien. Pero, aún así, dudamos si consultamos o no con un profesional en salud mental

Pedir asistencia psicológica no es como comenzar a tomar un antibiótico que creas resistencia si no lo necesitas, ni te pone en riesgo como otros medicamentos que pueden tener contraindicaciones o efectos adversos brutales.

En lo personal, me encanta cuando la gente me escribe o llama porque siente que puede cambiar o mejorar cosas; cuando se sienten bien, pero saben podrían estar aún mejor. Ni que hablar de cuando los síntomas principales remiten, pero quieren continuar porque ven que les va bien en dominios vitales que no habían valorado.

Lamentablemente ni el sistema público, ni las aseguradoras de salud, valoran la salud mental como un trampolín a una mejora sanitaria integral. Esperemos que esto pronto cambie, no es un lujo, es una necesidad.

Hay personas pidiéndole a San Google diagnósticos, síntomas, tratamientos… Hay personas llamando o escribiendo “por consejos” porque no se pueden permitir una terapia privada.

¿Qué calidad pueden tener estas intervenciones? ¿Qué ayuda se puede brindar? ¿Qué valor se le pone al bienestar? ¿Qué valor nos ponemos a nosotros mismos?

Hablemos

Decide cuál es tu destino, escríbeme o llámame, y empecemos este viaje hacia tu interior, estoy segura que encontrarás paisajes inimaginables.

Teléfono: +34 664 338 414





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