Síndrome de Down y victimización

El Síndrome de Down, o trisomía del par 21, es una alteración cromosómica dada por la mutación del par 21. Fue detectada a mediados del 1800 por John Langdon Down.

La incidencia estaba fijada en torno a 1 de cada 1.000 nacimientos. Sin embargo, en los últimos años esto ha disminuido; ya que un 95% de los embarazos son interrumpidos cuando se confirma el diagnóstico en la prueba de cariotipos.  

Alteraciones en el funcionamiento

Esta condición produce afectaciones en diversas áreas del desarrollo y que se mantienen a lo largo de la vida, modificándose según se realiza la estimulación oportuna para mejorar el rendimiento y adaptación general.

Aspectos cognitivos

El déficit intelectual es una de las características más conocidas. La inteligencia en estas personas varía desde inteligencias límite a retraso intelectual profundo. Esto lleva a la pérdida gradual de habilidades, así como a dificultades en sus adquisiciones.

A nivel de lenguaje suelen tardar más en comenzar a hablar, así como en comprender y procesar el lenguaje en sus diversas formas. En ocasiones, las carencias de lenguaje deben ser suplidas con pictogramas para favorecer la comunicación.

También se dan alteraciones en funciones ejecutivas (atención, concentración, inhibición, organización, planificación, velocidad de procesamiento, etc.).

Por lo que respecta al aprendizaje, tienen la capacidad para aprender cosas nuevas, aunque a un ritmo más lento que el resto de la población.

Aspectos conductuales

Hay una mayor predisposición a conductas como hiperactividad, impulsividad, agitación, movimientos repetitivos, desregulación sensorial, etc., esto se debe a la falta del control inhibitorio comentado en el apartado de aspectos cognitivos.

Aspectos psicológicos y emocionales

Algunos de ellos pueden tener presentaciones sintomáticas de ansiedad y depresión. Es común también la presencia de mayor irritabilidad. 

Aspectos sociales

Derivado de algunas dificultades cognitivas, las personas con Síndrome de Down suelen tener problemas para el reconocimiento emocional, la atención conjunta, gesticulación espontánea, y menor dominio motivacional.

Los déficits en diversos ámbitos promueven que estas personas tengan un limitado grupo de apoyo, quedando en el hogar familiar junto con los cuidadores. Sin embargo, muchos alcanzan un grado de desarrollo que les permite introducirse en el mercado laboral, lo que permite el desarrollo de la independencia personal.

Victimización en personas con Síndrome de Down

Las afectaciones anteriormente mencionadas ponen, a las personas con Síndrome de Down, en una situación de vulnerabilidad que las expone a diversas formas de victimización. Al igual que ocurre con otras formas de discapacidad.

Las distintas formas de violencia están presentes en el día a día de todas las personas, pero algunas tenemos la capacidad de discriminar en quiénes podemos confiar, y poder adelantarnos a posibles situaciones abusivas. Esto no ocurre con las personas que tienen este diagnóstico, lo que las expone a diversas formas de victimización interpersonal en los diferentes contextos en los que participan.

Según algunos estudios, tener una discapacidad intelectual aumenta en 3 el riesgo de vivir situaciones de abuso infantil y negligencia. Asimismo, en la edad escolar pueden vivir mayores situaciones de bullying y otras formas de victimización por parte de iguales. En la edad adulta, serían más propensos a ataques físicos y/o sexuales, hurtos y robos.

Intervenciones

Tan importante es trabajar en la adquisición de habilidades psicomotrices, como lo es en el aspecto psicosocial para evitar que sean foco de violencia.

Esto no es siempre así y depende, en gran medida, del grado de discapacidad que se valore. Esta situación desprotege a aquellos que no la tienen tan acusada, exponiéndolos a factores de riesgo para la victimización interpersonal.

Consulta las fuentes

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Fisher, M.H., Moskowitz, A.L., & Hodapp, R.M. (2014). Differences in social vulnerability among individuals with autism spectrum disorder, Williams syndome, and Down syndrome. Res Autism Spectr Disord, 7(8), 931-937.

Grieco, J., Pulsifer, M., Seligsohn, K., Skotko, B. & Schwarts, A. (2015). Down syndrome: cognitive and behavioral funtioning acress the lifespan. American Journal of Medical Genertics Part C, 169C, 135-149.

Sentenac, M., Anaud, C., Gavin, A., Molcho, M., Gabhainn, S.N., Godeau, E. (2012). Peer victimization among school-aged children with chronic conditions. Epidemiologic Reviews, 34(1), 120-128.

van Allen, M.I, Fung, J., & Jurenka, S.B. (1999). Health care concerns and guidelines for adults with Down syndrome. American Journal of Medical Genetics, 89, 100-110.

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