¿Cuál es la importancia la autoestima?
La autoestima es un término que está en boca de todos “es que tengo baja autoestima”, “tiene una autoestima muy alta”, “tiene problemas de autoestima” … pero ¿sabemos cuál es su importancia?
Como su nombre indica, es la estima o valor propio percibido. Esta valoración puede ser de aceptación o rechazo hacia uno mismo, y se mantiene relativamente estable a lo largo de las situaciones vitales.
De manera automática todos nos valoramos; centrándonos en nuestras experiencias cotidianas, en cómo nos valoran los que no rodean (o cómo creemos que lo hacen), en nuestras emociones y pensamientos.
Esta valoración incluye facetas diversas, como el estado de salud, si somos buenas o malas personas, nuestra apariencia, las capacidades y aptitudes que tenemos (tanto físicas como cognitivas), nuestra sexualidad, las interacciones sociales que llevamos a cabo.
La autoestima consta de dos aspectos principales:
El autoconcepto, que es la imagen que tenemos de nosotros mismos (atributos, capacidades, etc.), siendo una de las variables más relevantes para el bienestar personal.
Y la autoaceptación que está centrada en aceptar o rechazar nuestras características; es decir, nuestro autoconcepto.
¿Qué influencia tiene la autoestima?
La autoestima influye de diversas maneras en nuestra vida diaria, incluso más de lo que somos capaces de reconocer.
A nivel cognitivo crea pensamientos de cómo somos y qué podemos hacer, afectando incluso en los procesos de aprendizaje.
Participa también en las emociones y sentimientos que tenemos, respecto a nosotros mismos como hacia los que nos rodean, las situaciones en las que estamos involucrados, etc.
En las relaciones puede observarse su influencia, tanto en la importancia que brindamos a lo que nos dicen, como a cómo nos entregamos a las mismas.
Conductualmente nos animaremos o no a hacer cosas, actuaremos de determinadas maneras e, incluso, podemos desarrollar un estilo más asertivo de interacción tanto con otros como con nosotros.
Como podemos observar, la autoestima tiene incidencia en muchos aspectos de nuestras vidas. Estudios han demostrado que las personas que tienen baja autoestima también tienen mayores dificultades a nivel social, como ansiedad ante las relaciones interpersonales o bajas habilidades sociales. Siendo un factor indispensable para poder hacer frente a nuestro día a día, sobre todo cuando estamos bajo stress.
Su desarrollo y alteraciones
Una de las fuentes del desarrollo de la autoestima es el estilo educativo en primeras etapas de la infancia. Que esto sea así nos permite trabajar sobre el parenting (o el estilo parental) para favorecer una educación que propicie una correcta autoestima.
Sin embargo, igualmente importante es la fase de la adolescencia; en donde los cambios que se producen en la persona, por el propio desarrollo, pueden interferir en la percepción de la propia imagen. Siendo una etapa en la que es imprescindible una buena autoestima, ya que nos ayuda a predecir el ajuste emocional, disminuyendo la presencia de síntomas emocionales; y aportando una mejor adaptación a eventos estresantes.
Situaciones de violencia interpersonal (maltrato, abusos, bullying, victimización cibernética, etc.) pueden acarrear, como consecuencia, problemas de autoestima. Por ello es tan necesario valorar estas situaciones y trabajar en su procesamiento.
Hacerlo, ayudará a mejorar la valoración que hacemos de nosotros mismos y, con ello, nuestra capacidad de afrontar situaciones nuevas.
Y tu autoestima, ¿cómo está? ¿te quieres?
